El pasado sábado 28 de febrero, las desinstalaciones de ChatGPT en Estados Unidos se dispararon un 295% respecto al día anterior, según datos de la firma de inteligencia de mercado Sensor Tower. El detonante fue el anuncio del acuerdo de OpenAI con el Departamento de Guerra bajo la administración Trump. En condiciones normales, la tasa de desinstalación diaria de la app ronda el 9%.
Las descargas también acusaron el golpe: cayeron un 13% el sábado y un 5% adicional el domingo. El contraste con el viernes es llamativo, cuando aún crecían a un ritmo del 14% diario, antes de que se conociera el pacto. Las reseñas de una estrella en la App Store se dispararon un 775% ese mismo sábado y siguieron creciendo al día siguiente. Las valoraciones positivas de cinco estrellas, en cambio, cayeron un 50% durante el mismo periodo.
Claude toma el relevo de ChatGPT y llega al número uno de la App Store de Estados Unidos
El principal beneficiado ha sido Claude, la aplicación de Anthropic, que se negó a cerrar un acuerdo similar con el Pentágono alegando que no podía garantizar que la IA no fuera utilizada para vigilar ciudadanos o en sistemas de armamento autónomo. Esa posición pareció resonar entre los usuarios: las descargas de Claude subieron un 37% el viernes y un 51% el sábado, suficiente para que la app alcanzara el primer puesto en la App Store estadounidense, un salto de más de 20 posiciones respecto a la semana anterior.
La firma Appfigures va más allá y señala que, por primera vez, las descargas diarias de Claude en Estados Unidos superaron a las de ChatGPT. Sus estimaciones elevan el aumento de descargas de Claude hasta el 88% en ese sábado. Claude ocupa además el número uno en otros seis países, entre ellos Canadá, Alemania y Suiza.
Te interesa 👉 Anthropic lanza Claude Sonnet 4.6 con ventana de contexto de un millón de tokens y mejoras en uso del ordenador
El propio Sam Altman reconoció públicamente que el acuerdo con el Pentágono se firmó de forma apresurada, en parte como respuesta al veto del gobierno a Anthropic. OpenAI ha intentado calmar las críticas publicando tres límites que sus modelos no podrán cruzar: vigilancia masiva nacional, desarrollo de armas autónomas y toma automatizada de decisiones de alto riesgo. Si esas garantías serán suficientes para recuperar la confianza de los usuarios es, por ahora, una pregunta sin respuesta.